Vamos, se hace tarde y tengo que levantarme temprano, querida.
-Ve tú, yo aún no deseo irme.
Continúa bebiendo sin parar. Así es Norma, una alocada mujer de mediana edad, que conserva aún la belleza que volviera loco a Pascal, hace más de veinte años.
Ella, es cantante de Jazz.
Desde pequeña le atrajo ese tipo de música, tan desgarradora e intensa, y al son de su bella voz interpreta las canciones de "Billie Holiday". Cada noche llega al "PERLA AZUL", un bar en el centro de la cuidad, donde se reúnen los fanáticos del Jazz. Ella es la cantante principal y la número uno del local.
Es una leyenda.
-Querida deja de beber, te llevará a la tumba.
- Moriré en mi ley amor – responde y rompiendo en estridentes carcajadas.
Acerca nuevamente el vaso a sus bellos labios rojos y gruesos, los mismos que aún encienden la pasión en él.
“Besarlos es ir al cielo” Dice Pascal para sí. Pascal: hombre guapo aún, de nobles sentimientos hacia ella, la dueña de su amor.
-Cariño, es tarde y el local está casi vacío, vamos a casa.
-Ve tú porque esta noche cantaré hasta para las ratas del local ¿OK?
La mira y comprende que será inútil continuar insistiendo. Cuando esta ebria es un demonio y nada la hará ceder.
Así es su amada, una morena de lindos ojos almendrados color miel. Facciones finas y, lo más hermoso en su cansado rostro: sus carnosos labios que invitan al placer. De mediana estatura y delgada, tiene ése “qué se yo” que atrae a los hombres.
Pero es su voz celestial lo que seduce hasta la locura.
Aún quedan unos cuatro parroquianos. Ella, parada junto al piano, mira y dice: “Cesar. Esta madrugada deseo cantar como nunca mi tema favorito. Tú sabes cual es ¿verdad?”.
-Si querida Norma, se cual es.
Comienzan a sonar las teclas del viejo piano y ella bebe un sorbo, se moja los labios, mira a su alrededor… de su boca sale a una letra maravillosa y canta como cantan los que tienen pena.
Pascal se dirige a la puerta del local, mira hacia donde ella está y grita:
- En casa te espero, querida.
Se va como cada noche en que Norma se emborracha y no lo acompaña. Se va lleno de tristeza.
Sabe del dolor de ella. Lo comparten hace más de veinte años: Norma no pudo darle un hijo. Ese hijo que hubiese sido fruto del gran amor, que ambos aún sienten, y que les acompañará hasta su vejez.
Autora : MARIANELA (LA GATA ACTIVISTA)
Copyright 2008
LA GATA ACTIVISTA!!!














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13.07.08 @ 15:29